HISTORIA DE LA FIESTA. — La fiesta del
Rosario la instituyó San Pío V en
recuerdo
de la victoria de Lepanto sobre los turcos. Ya se sabe que, en el siglo XVI,
los discípulos de Mahomet, después de apoderarse de Constantinopla, de Belgrado y de Rodas, pusieron en peligro serio a
toda la cristiandad. El Papa San Pío V, aliado del Rey de España Felipe II y de
la República de Venecia, les declaró la guerra. Don Juan de Austria, que
llevaba el mando de la flota, recibió órdenes de trabar batalla lo más pronto
posible y, por eso, al saber que la flota turca se encontraba en el golfo de Lepanto, fue allí a atacarla. El encuentro ocurrió el 7
de octubre de 1571, junto a las islas de Corfú (Equinadas). En aquel instante,
en todo el mundo las cofradías del Rosario oraban con confianza. Los soldados de
D. Juan se pusieron de rodillas para implorar el auxilio del cielo y, aunque
eran muchos menos, empezaron el combate.
Después de una lucha terrible de cuatro horas, de trescientos barcos enemigos,
sólo cuarenta pudieron huir; los demás fueron hundidos y 40.000 turcos encontraron
la muerte. Europa se había salvado.
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martes, 7 de octubre de 2014
Victoria contra los musulmanes, Fiesta de Nuestra Señora del Santísimo Rosario
HISTORIA DE LA FIESTA. — La fiesta del
Rosario la instituyó San Pío V en
recuerdo
de la victoria de Lepanto sobre los turcos. Ya se sabe que, en el siglo XVI,
los discípulos de Mahomet, después de apoderarse de Constantinopla, de Belgrado y de Rodas, pusieron en peligro serio a
toda la cristiandad. El Papa San Pío V, aliado del Rey de España Felipe II y de
la República de Venecia, les declaró la guerra. Don Juan de Austria, que
llevaba el mando de la flota, recibió órdenes de trabar batalla lo más pronto
posible y, por eso, al saber que la flota turca se encontraba en el golfo de Lepanto, fue allí a atacarla. El encuentro ocurrió el 7
de octubre de 1571, junto a las islas de Corfú (Equinadas). En aquel instante,
en todo el mundo las cofradías del Rosario oraban con confianza. Los soldados de
D. Juan se pusieron de rodillas para implorar el auxilio del cielo y, aunque
eran muchos menos, empezaron el combate.
Después de una lucha terrible de cuatro horas, de trescientos barcos enemigos,
sólo cuarenta pudieron huir; los demás fueron hundidos y 40.000 turcos encontraron
la muerte. Europa se había salvado.
Al mismo tiempo y conforme se iban desarrollando estos sucesos, San Pío
V tuvo la visión
de la victoria; se arrodilló para dar gracias a
Dios y determinó que en lo sucesivo, el 7 de octubre se celebrase una fiesta en
honor de Nuestra Señora de la Victoria, cuyo título fue cambiado por Gregorio XIII
en este otro de Nuestra Señora del Rosario.
EL
ROSARIO.— Si la costumbre de recitar Padrenuestros y Avemarias remonta a
remotísima' antigüedad, la oración meditada del Rosario tal como hoy la
tenemos, se atribuye a Santo Domingo. Es cierto, al menos, que él y sus hijos trabajaron
mucho en propagarle y de él hicieron su arma principal en la lucha contra los herejes
Albigenses, que en el siglo XIII infectaban el sur de Francia.
Tiene por fin su práctica hacer revivir en nuestras
almas los misterios de nuestra salvación
acompañando
la meditación de los mismos con la recitación de decenas de Ave Marías, precedidas
del Padre nuestro y seguidas .del Gloria,
al Padre. A primera vista, la recitación de tantas
Ave Marías puede parecer monótona, pero en realidad, con un poco de
atención y costumbre, la meditación siempre nueva y más honda de los misterios
de nuestra salvación da variedad y abundancia. De todos modos se puede decir
sin exageración que en el Rosario se encuentra
toda la Religión y como un resumen de todo el cristianismo:
el Rosario
es el resumen de la fe: es decir, de
las verdades que tenemos que creer; el Rosario
nos
las presenta de una forma sensible y viva, y a la exposición de esas verdades
junta la
oración
en que se implora la gracia de comprenderlas mejor para gustarlas más todavía;
el Rosario es
el resumen de la Moral: pues toda
la Moral se resume en seguir e imitar a Aquel que es "el Camino, la Verdad
y la Vida". Ahora bien,, precisamente por. la oración del Rosario obtenemos,
de María la gracia y la fuerza de imitar a su divina Hijo;
el Rosario es el resumen del culto: porque, uniéndonos a Cristo en. los misterios meditados,
tributamos
al Padre; la adoración en espíritu y en verdad que espera de nosotros; y nos
unimos a Jesús y a María para pedir con Ellos y por Ellos las gracias de que
tenemos necesidad; finalmente,.
el Rosario
nutre las virtudes teologales y
nos ayuda a intensificar nuestra caridad fortaleciendo las virtudes de esperanza y de
fe, pues, "por la meditación frecuente de estos misterios, el alma se
inflama de amor y de agradecimiento por las pruebas de dilección que Dios nos
ha dado; desea con ansia la recompensa celestial que Jesucristo ganó para los
que se unan a El imitando sus ejemplos y participando de sus dolores. Durante
este rezo la oración se expresa con palabras que vienen del mismo Dios del Arcángel Gabriel y de la Iglesia; está lleno de
alabanzas y de saludables peticiones; se renueva y se prolonga en un orden
determinado y variado a la vez; produce frutos de piedad siempre nuevos y
siempre dulces" (Encícl. Octobri
mense, 22 de septiembre de 1891)
PLEGARIA
A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO.
Te saludo,
María, en la suavidad de tus misterios gozosos, y primeramente en la santa
Encarnación, que te hizo Madre de mi Salvador y Madre de mi alma, y te doy
gracias por la dulce
claridad que has traído al mundo.
¡Oh Nuestra
Señora de la alegría! Enséñanos las virtudes que hacen mansos los corazones
y haz que, en este mundo, donde abundan los dolores,
caminen tus hijos en la luz de Dios
para que, cogidos de tu mano maternal, logren alcanzar
y poseer un día de modo completo el
término con que los sostiene tu corazón, es decir, el
Hijo de tu amor, Jesucristo Señor Nuestro.
Te saludo
María, Madre de los Dolores, en los misterios de más amor, en la Pasión y en
la muerte de mi Señor Jesucristo; y, juntando mis
lágrimas con las tuyas, querría amarte tanto,
que mi corazón, traspasado con el tuyo por los clavos
que desgarraron a mi Salvador, sangrase
con la misma sangre de los Corazones sagrados del Hijo
y de la Madre. Y te bendigo, oh
Madre del Redentor y Corredentora, en el rojizo esplendor
del Amor crucificado, te bendigo
por este sacrificio, que ya antes aceptaste en el
Templo y que hoy consumas, ofreciendo en
perfecto holocausto a la justicia de Dios a ese Hijo de
tu cariño y de tu virginidad. Te bendigo
por la sangre preciosa que ahora corre para lavar los
pecados de los hombres, la cual tuvo su
origen en tu Corazón purísimo; y te ruego, oh Madre, que me lleves a las cumbres del amor
a que sólo se puede llegar mediante una intima unión
con la Pasión y con la muerte de nuestro
muy amado Señor Jesús.
Te saludo, oh
María, en la gloria de tu Majestad Real.
Los dolores de la tierra han dado paso a los goces infinitos, y su púrpura de
sangre te ha tejido el manto maravilloso que conviene a la Madre del Rey de
reyes y a la Reina de los Ángeles. En el esplendor de tus triunfos, Señora
digna de nuestro amor, permíteme simplemente levantar mis ojos hacia ti. Mejor
que las palabras, te dirán ellos el amor de este hijo tuyo y las ansias que
tiene de pasar su eternidad mirándote con Jesús, porque eres bella y eres
buena, ¡oh Clementísima, oh Piadosa, oh Dulce Virgen María!
jueves, 8 de mayo de 2014
Patronato de Nuestra Señora de Luján
Oración a Nuestra Señora de Luján
Protectora de la República Argentina y de las repúblicas del Uruguay y del Paraguay.
Protectora de la República Argentina y de las repúblicas del Uruguay y del Paraguay.
Dios os salve, ¡Oh Portentosa y Coronada Virgen de Luján! y fundadora de esta villa donde quisisteis recibir culto en la milagrosa Imagen que en ella dejasteis, como prenda de vuestra protección a estos pueblos del Plata. ¡Oh gran Reina, a Vos acuden con confianza y se cubren bajo el manto de vuestra protección, pues a cuantos imploran vuestro patrocinio abrís vos las entrañas de vuestra maternal misericordia! Vos sois el auxilio de los cristianos, la Madre de los huérfanos, la defensa de viudas, el abrigo de los pobres, el consuelo de los afligidos, la redención de los cautivos, la salud de los enfermos, la estrella de los navegantes, el puerto seguro de los náufragos, el amparo y escudo de los combatientes, la corona y el triunfo de los vencedores, la esperanza de los moribundos, la vida, en fin, de vuestros devotos. Proteged, gran Señora, vuestra Villa y vuestro pueblo argentino en sus diversas provincias. Conceded igual protección a los pueblos hermanos del Uruguay y del Paraguay y mantenerlos en la fe católica a pesar de las maquinaciones de los incrédulos, dadles de sacerdotes celosos de su salvación, autoridades honradas y cristianas e inspirad en todos fe, abnegación y caridad. Oid favorablemente a los numerosos devotos que de todas partes en sus necesidades a Vos acuden confiados en vuestra protección, que os visitan y veneran en vuestra milagrosa imagen de Luján. Acordaos siempre ¡Oh reina del Plata! de vuestros protegidos; defendedlos de sus enemigos y de su propia flaqueza, a fin de que lleguen a la patria celestial donde os alabarán en la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, por los siglos infinitos. Así sea.
Buenos Aires marzo 29 de 1889.
Vista esta oración la aprobamos y concedemos 80 días de indulgencia por rezarla devotamente.
† FEDERICO
ARZOBISPO DE BUENOS AIRES
El 12 octubre 1930 fue jurada patrona de los de las tres repúblicas por los prelados de las naciones rioplatenses, las autoridades y un denso y fervoroso concurso.
PEQUEÑA HISTORIA
En el año 1630 –probablemente en un día del mes de mayo– una caravana de carretas, salida de Buenos Aires rumbo al norte llevando dos imágenes, las que hoy conocemos como 'de Luján' y 'de Sumampa'. La primera representa a la Inmaculada y la segunda a la Madre de Dios con el niño en los brazos. Inmediatamente ambas imágenes emprendieron un largo viaje en carreta con la intención de llegar hasta Sumampa...
En aquel tiempo, las caravanas acamparon al atardecer. En formación cual pequeño fuerte, se preparaban para defenderse de las incursiones nocturnas de las bestias o los malones de los indios. Luego de una noche sin incidentes, partieron a la mañana temprano para cruzar el río Luján, pero la carreta que llevaba las imágenes no pudo ser movida del lugar, a pesar de haberle puesto otras fuertes yuntas de bueyes. Pensando que el exceso de peso era la causa del contratiempo, descargaron la carreta pero ni aún así la misma se movía. Preguntaron entonces al carretero sobre el contenido del cargamento. "Al fondo hay dos pequeñas imágenes de la Virgen", respondió.
Una intuición sobrenatural llevó entonces a los viajantes a descargar uno de los cajoncitos, pero la carreta quedó en su lugar. Subieron ese cajoncito y bajaron el otro, y los bueyes arrastraron sin dificultad la carreta. Cargaron nuevamente el segundo y nuevamente no había quien la moviera. Repetida la prueba, desapareció la dificultad. Abrieron entonces el cajón y encontraron la imagen de la Virgen Inmaculada que hoy se venera en Luján. Y en el territorio pampeano resonó una palabra que en siglos posteriores continuaría brotando de incontables corazones: ¡Milagro! ¡Milagro!
De común acuerdo, se decidió llevar el pequeño cajón a la vivienda más cercana, la de la familia de Don Rosendo de Oramas, donde la imagen fue colocada en lugar de honra.Enterados del prodigio, muchos vecinos acudieron a venerar la imagen y, al crecer la concurrencia, Don Rosendo le hizo construir una ermita donde la Reina de los Cielos permaneció hasta 1674.
Se la llamó 'La Virgen Estanciera' y la 'Patroncita Morena'. El negro Manuel, un pequeño esclavo negro que trabajaba en esa estancia fue testigo de toda esa maravilla. Viendo sus patrones el intenso amor que demostraba a la Virgen, lo destinaron al exclusivo cuidado de la imagen, lo que hizo hasta su muerte. Se encargaba del orden en la ermita y de los vestidos de la Virgen, dirigiendo los rezos de los peregrinos. Al fallecer Don Rosendo, su estancia quedó abandonada, pero Manuel continuó, con santa constancia, el servicio que se había impuesto.
Muy preocupada con la soledad de la Virgen en esos parajes, la señora Ana de Matos, viuda del capitán español Marcos de Sequeira, propietaria de una estancia ubicada sobre la margen derecha del río Luján y muy bien defendida, no viendo ningún interés de las autoridades civiles y eclesiásticas, le solicitó al administrador de Don Rosendo la cesión de la imagen de la Virgen de Luján. Ella le aseguró el cuidado y la construcción de una capilla digna y cómoda, facilitando la estadía de los peregrinos. Juan de Oramas, el apoderado, aceptó la oferta y doña Ana de Matos le pagó por la cesión de la imagen.
Feliz de haber logrado su propósito, la instaló en su oratorio, pero a la mañana siguiente, cuando se dirigió ahí para rezar, descubrió con asombro y angustia que la Virgen no estaba en su altar.
Ello volvió a ocurrir varias veces hasta que, el obispo de Buenos Aires, fray Cristóbal de Mancha y Velazco, y el gobernador del Río de la Plata, don José Martínez de Salazxar, organizaron el traslado en forma oficial y con todos los honores que merecía Nuestra Señora, acompañada por doña Ana y el negro Manuel, quien esta vez acompañó a su querida Señora.
De este modo la Virgen permaneció en su nueva residencia. Con motivo de esta intervención de la autoridad eclesiástica y confirmado todo lo acontecido por el prudente prelado, se autorizó oficialmente el culto público de la 'Pura y Limpia Concepción del Río Luján'.
Nuestra primera divisa
El 27 de Junio de 1806, los ingleses invadieron Buenos Aires; el domingo 1º de Julio se prohíbe la celebración de los cultos a Nuestra Señora del Rosario con la solemnidad acostumbrada y el Capitán de Navío de la Real Armada D. Santiago de Liniers y Bremont hace voto solemne a Nuestra Señora ofreciendo las banderas que se tomasen al invasor de reconquistar la ciudad, firmemente persuadido de que lo lograría bajo tan alta protección.
Don Juan Martín de Pueyrredon también comienza a organizar la reacción. Munido de un exorto del gobernador Ruiz Huidobro recluta voluntarios de la campaña por los establecimientos rurales de Pilar, Baradero, Morón, Salto, Arrecifes y Luján.
El 28 de Julio los paisanos se reunieron en Luján, sitio alejado de la ciudad de Buenos Aires, en el que contaban con el apoyo del alcalde Gamboa y del párroco Vicente Montes Carballo. Después del oficio de la Misa, recibieron del Cabildo local el Real Estandarte de la Villa, que en una de sus caras tenía la imagen de la Virgen y en la otra las armas de la Corona, para usarlo frente a las tropas.
A falta de escapularios, que esos gauchos respetuosos de la Fé necesitaban como un escudo protector, el cura les entregó dos cintas que seguramente habrá comprado de prisa en una tienda del pueblo, de colores celeste y blanco, las cuales, no habiendo uniformes, también servían de identificación entre los heroicos voluntarios.
La Virgen de Luján y sus colores, divisa y escapulario en la reconquista de la Patria, ya hace doscientos años.
En 1872, cuando la villa estaba floreciente, llegó a ella como párroco el P. Jorge María Salvaire francés de origen, lazarista o vicentino.
Dos años después, sus superiores le ordenaron ir a misionar entre los indios infieles quienes, acusándolo de haber llevado una peste de viruela, lo apresaron y lo condenaron a morir lanceado.
El se confió a la Virgen y le prometió dedicar su vida a publicar sus milagros y engrandecer su santuario si se salvaba. Al instante apareció un joven indio, hijo del cacique, y echó su poncho sobre el Padre, en señal de protección. Ese indio lo reconoció a Salvaire (le había salvado la vida en días pasados) y le concedió la libertad.
Fiel a sus promesas, el P. Salvaire redactó su monumental "Historia de Nuestra Señora de Luján", publicada en 1884
En 1886 viajó a Europa y allí hizo confeccionar una corona para la Virgen. La hizo bendecir por el Papa León XIII quien concedió la autorización para la celebración de su fiesta propia. El 8 de Mayo de 1887 se realizó la Coronación Pontificia de manos de Mons. de Aneiros.
martes, 8 de diciembre de 2009
Inmaculada Concepción de María
Dignare me laudare te Virgo Sacrata!TODA HERMOSA ERES
Canta de ella el libro de los Cantares: Jardín cercado, fuente sellada, tus dotes son un paraíso. "Verdaderamente, ella es un vergel delicioso, en el que florecen toda clase de flores y exhalan su perfume todas las virtudes; y tan bien cercado, que por ningún astuto ardid ha sido o podrá ser violado. Una fuente sellada con el sello de la Santísima Trinidad" (San Jerónimo: quinta lección de maitines).
1. Celebramos hoy el misterio de nuestra fe de la Inmaclada Concepción de María, que fue su primera prerrogativa en el orden temporal y el fundamente de su perfecta impecabilidad y santidad. Con la Iglesia cantamos hoy a la Esposa del Espíritu Santo: "Toda hermosa eres y no hay mancha alguna en ti". ( ... ) A ella se aplican con toda justiza y realidad las palabras de San Pablo: "muerta al pecado, viviente para Dios en Cristo Jesús, Nuestro Señor" (Rom.6,11). Por el privilegio de la Inmaculada Concepción estuvo su alma en todo tiempo abierta de par en par a las operaciones de la gracia de Dios, sin encontrar trabas ni estorbos en su naturaleza y en su voluntad. ( ... ) Porque en nosotros encuentra muchas resistencias la gracia divina: el pecado original, los pecados personales, las huellas o secuelas de los mismos aún después de haber sido perdonados, el egoísmo solapado y tantos otros impedimentos que solamente en el purgatorio serán completamente removidos. ...
2. Este privilegio, al igual que todos los demás de la Santisima Virgen, va ordenado, en un plan subordinado, a su Maternidad Divina, es decir, para que ella sea la digna Madre del Hijo de Dios. Ésta es su corona en la que esplenden como piedras preciosas todas las gracias restantes. ... Gaudeamos omnes in Domino...
3.Porque Dios ha hecho a María el regalo de esos sublimes privilegios en atención a nosotros. Por eso a la admiración se ha de agregar la gratitud. En el mismo grado en que Jesús se ha hecho hombre por nosotros, se ha constituído su Madre por madre nuestra. Ella, que es Madre según la carne, de la Cabeza, lo es, según el espíritu, de todos sus miembros. "Quien me encuentra, halla la vida y la salvación ante el Señor" (Prov. 8,35; Epistola). Una madre es madre primordialmente para transmitir la vida. La gracia es la vida del alma. Las gracias de Jesús pasan por las manos de María. ¿Hay acaso cosa "más natural" que nosotros queramos ser sus hijos y le reconozcamos com,o Madre nuestra llenos de gozo y confianza? Por eso nos consagramos a ella y queremos practicar esa dedicación de nuestra parte a María. ...
Virgen poderosa, fiel y clemente, rogad por vuestros hijos.
Canta de ella el libro de los Cantares: Jardín cercado, fuente sellada, tus dotes son un paraíso. "Verdaderamente, ella es un vergel delicioso, en el que florecen toda clase de flores y exhalan su perfume todas las virtudes; y tan bien cercado, que por ningún astuto ardid ha sido o podrá ser violado. Una fuente sellada con el sello de la Santísima Trinidad" (San Jerónimo: quinta lección de maitines).
1. Celebramos hoy el misterio de nuestra fe de la Inmaclada Concepción de María, que fue su primera prerrogativa en el orden temporal y el fundamente de su perfecta impecabilidad y santidad. Con la Iglesia cantamos hoy a la Esposa del Espíritu Santo: "Toda hermosa eres y no hay mancha alguna en ti". ( ... ) A ella se aplican con toda justiza y realidad las palabras de San Pablo: "muerta al pecado, viviente para Dios en Cristo Jesús, Nuestro Señor" (Rom.6,11). Por el privilegio de la Inmaculada Concepción estuvo su alma en todo tiempo abierta de par en par a las operaciones de la gracia de Dios, sin encontrar trabas ni estorbos en su naturaleza y en su voluntad. ( ... ) Porque en nosotros encuentra muchas resistencias la gracia divina: el pecado original, los pecados personales, las huellas o secuelas de los mismos aún después de haber sido perdonados, el egoísmo solapado y tantos otros impedimentos que solamente en el purgatorio serán completamente removidos. ...
2. Este privilegio, al igual que todos los demás de la Santisima Virgen, va ordenado, en un plan subordinado, a su Maternidad Divina, es decir, para que ella sea la digna Madre del Hijo de Dios. Ésta es su corona en la que esplenden como piedras preciosas todas las gracias restantes. ... Gaudeamos omnes in Domino...
3.Porque Dios ha hecho a María el regalo de esos sublimes privilegios en atención a nosotros. Por eso a la admiración se ha de agregar la gratitud. En el mismo grado en que Jesús se ha hecho hombre por nosotros, se ha constituído su Madre por madre nuestra. Ella, que es Madre según la carne, de la Cabeza, lo es, según el espíritu, de todos sus miembros. "Quien me encuentra, halla la vida y la salvación ante el Señor" (Prov. 8,35; Epistola). Una madre es madre primordialmente para transmitir la vida. La gracia es la vida del alma. Las gracias de Jesús pasan por las manos de María. ¿Hay acaso cosa "más natural" que nosotros queramos ser sus hijos y le reconozcamos com,o Madre nuestra llenos de gozo y confianza? Por eso nos consagramos a ella y queremos practicar esa dedicación de nuestra parte a María. ...
Virgen poderosa, fiel y clemente, rogad por vuestros hijos.
Tomado del libro de meditaciones para todos los días del año litúrgico: "VIDA ESPIRITUAL. Sugerencias bíblico-litúrgicas para todos los días del año" del RP W. Grosow. Holanda, 1956.
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