martes, 7 de octubre de 2014

La Meritoria Comunión de los Divorciados... Un Sínodo sin Dios.

   Se han dado ya dos asambleas más del Sínodo de Obispos convocado para tratar temas concernientes a la Familia. No queremos hacer un análisis exhaustivo, de lo que se ha tratado hasta hoy por la mañana, sino dejar en claro los principios y posturas que se preveían serían aprobados:
     1º Un diálogo con el mundo, según el ejemplo del Concilio Vaticano II
     2º Abandono de las definiciones teológicas para dar lugar a la ambigüedad  pastoral, que bajo la égida de “misericordia” permite todo, apoyada en figuras sofisticas e inexistentes, estableciendo el mal y el pecado como “GRADOS” de bien. Nótense las frases que dejamos marcadas en su contexto:
-          las uniones de hecho en que se convive con lealtad y amor, presentan elementos de santificación y de verdad”
-          “las formas imperfectas de familia…
valoradas según el principio de gradualidad”
    Deberían explicar ¿Cómo se puede tener verdadero amor sin gracia de Dios? ¿Cómo puede haber santidad en donde habita el pecado grave y donde se vive un falso matrimonio, verdad?
    Causa vergüenza la desfachatez de llamar “forma imperfecta de familia” al pecado de Adulterio habitual!
     Pero se entiende a donde quieren llegar, hoy en la tercera “Congregación General” lo desvelan:
                 “En cuanto a la Eucaristía de los divorciados que se han vuelto a casar, se ha reiterado que ese sacramento no es el sacramento de los perfectos, sino de aquellos que están en camino”.

Sí pero para los que están en el camino al cielo No al infierno viviendo en pecado: “Non mittendo canibus”, dice Santo Tomás, es el pan de los hijos que no debe ser arrojado a los perros.

   3º La negación de la Doctrina Verdadera, separando la Persona de Cristo de su Enseñanza:
                                      “la verdad es Cristo, una Persona, y no un conjunto de reglas”
Cristo es su Palabra, a eso vino al mundo, es esa la buena nueva del Evangelio, negar sus “reglas” de vida es negarlo a Él.
   Dios quiera que los fieles tomen conciencia del mal y se aparten de él. Que no permitan ser guiados por ciegos que llevan a la perdición.

   R.P. Hugo Esquives.

(Texto original)
Segunda Congregación General
Ciudad del Vaticano, 7 octubre 2014 (VIS).-Con la segunda Congregación General que tuvo lugar ayer lunes por la tarde se ha abierto la discusión en la asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos. Los temas previstos, de acuerdo con el orden del Instrumentum Laboris, han sido : ''El designio de Dios acerca del matrimonio y la familia'' (Parte I, cap 1) y ''Conocimiento y Recepción de la Sagrada Escritura y los documentos de la Iglesia sobre matrimonio y familia ''(Parte I, cap. 2).
Partiendo de la premisa de que la familia es el núcleo de la sociedad humana, la cuna del amor gratuito y de que hablar de la familia y el matrimonio implica una educación a la fidelidad se ha reiterado que la familia debe ser protegida porque es el futuro de la humanidad.
“Porque si la Iglesia no escucha al mundo,
el mundo no escuchará a la Iglesia”
En diversas intervenciones se ha abordado la necesidad de adaptar el lenguaje de la Iglesia para que la doctrina acerca de la familia, la vida y la sexualidad se entienda correctamente. Hay que entablar un diálogo con el mundo, siguiendo el ejemplo del Concilio Vaticano II , es decir con una apertura crítica pero sincera. Porque si la Iglesia no escucha al mundo, el mundo no escuchará a la Iglesia. Y el diálogo puede basarse en cuestiones importantes, como la igual dignidad (¿?)de hombres y mujeres y el rechazo de la violencia.
El Evangelio no se explica, se demuestra - se ha afirmado en el Aula - y hay que involucrar sobre todo a los fieles laicos en el anuncio de la Buena Nueva, destacando su carisma misionero. La evangelización no debe ser una teoría despersonalizada, al contrario, tiene que llevar a que las mismas familias den, concretamente , testimonio de la belleza y de la verdad evangélicas.. El reto, se ha dicho, es pasar de una situación defensiva a una propositiva y activa, relanzando el patrimonio de la fe con un lenguaje nuevo, con esperanza, ardor y entusiasmo, dando testimonios convincentes, creando un puente entre el lenguaje de la Iglesia y el de la sociedad.
“una catequesis 'bíblica' en lugar de 'teológica-especulativa'”
En este sentido, se ha puesto de relieve la preferencia por una catequesis ''bíblica'' en lugar de ''teológica-especulativa'', porque - a pesar de las apariencias el egoísmo no satisface a las personas que buscan, en cambio, ideales. Y esto se debe también a que el ser humano aspira a la felicidad y el cristiano sabe que la felicidad es Cristo, pero ya no encuentra el lenguaje adecuado para decírselo al mundo. La Iglesia, sin embargo, debe ser ''magnética'', trabajar por atracción, con una actitud de amistad hacia el mundo.
“la verdad es Cristo, una Persona,
y no un conjunto de reglas”

Por cuanto se refiere a las parejas en dificultad, (NB. Entiéndase Divorciados) se ha insistido en la necesidad de que la Iglesia esté cerca de ellas con comprensión, perdón y misericordia. La misericordia - se ha dicho - es la primera prerrogativa de Dios, pero hay que considerarla en el contexto de la justicia, solamente así se respetará en su plenitud el designio divino.
El matrimonio es y sigue siendo un sacramento indisoluble; sin embargo, ya que la verdad es Cristo, una Persona, y no un conjunto de reglas, es importante mantener los principios, no obstante cambien las formas concretas de su actuación. En resumen, como decía Benedicto XVI: novedad en la continuidad: el Sínodo no cuestiona la doctrina, pero reflexiona sobre la pastoral, es decir sobre el discernimiento espiritual para la aplicación de la misma para enfrentar los retos de la familia contemporánea. En este sentido, la misericordia no elimina los mandamientos, sino que es su clave hermenéutica.
“las uniones de hecho en que se convive con lealtad y amor, presentan elementos de santificación y de verdad”
Por otra parte, se ha observado que incluso las situaciones imperfectas deben tratarse con respeto, por ejemplo, las uniones de hecho en que se convive con lealtad y amor, presentan elementos de santificación y de verdad. Lo esencial es, por tanto, considerar ante todo los elementos positivos, para que el Sínodo infunda valor y esperanza también a las formas imperfectas de familia, que pueden ser valoradas según el principio de gradualidad . Hay que amar realmente a las familias necesitadas.
“las formas imperfectas de familia…
valoradas según el principio de gradualidad”

En el contexto de una sociedad en la que prevalece una especie de ''ego-latría'', que conduce a la desfamiliarización, se detecta una pérdida del sentido de la alianza entre el hombre (y la mujer) y Dios. El anuncio de la belleza de la familia, por lo tanto, no debería ser un esteticismo, la presentación de un mero ideal para imitar; al contrario debería explicar la importancia del compromiso definitivo fundado en la Alianza de los cónyuges con Dios.
Otro punto esencial ha sido el rechazo del clericalismo: A veces parece que la Iglesia se preocupe más del poder que del servicio y por eso no inspira los corazones de los seres humanos. . Es necesario, entonces, volver a imitar a Cristo, volver a encontrar la humildad: la reforma de la Iglesia debe comenzar por la reforma del clero, porque si los fieles ven que sus pastores imitan a Cristo, volverán a acercarse a la Iglesia, que pasará solamente de evangelizar a ser evangelizadora.
También se ha abordado la cuestión del valor esencial de la sexualidad dentro del matrimonio, Efectivamente, se habla tanto, críticamente, de la sexualidad fuera del matrimonio que la sexualidad conyugal parece casi la concesión a una imperfección. El Sínodo ha mencionado - brevemente - la necesidad de mejorar la formación de los sacerdotes, de políticas en favor de la familia y del relanzamiento de la transmisión de la fe en la familia.
Durante la hora de la discusión libre, -18,00 a 19,00- también ha habido dos propuestas: que el Sínodo enviase un mensaje de aliento y estima a las familias en Irak, amenazadas de exterminio por el fanatismo islámico y obligadas a huir para no renunciar a su fe. La propuesta fue sometida a votación y aprobada por mayoría.
La segunda propuesta se refería a la necesidad de incluir en la reflexión al clero casado de las Iglesias Orientales, que a menudo vive también crisis familiares, que pueden desembocar en la solicitud de divorcio.

Tercera Congregación General
Ciudad del Vaticano, 7 octubre 2014 (VIS).-Esta mañana durante la tercera congregación general ha proseguido la discusión. Los temas previstos, de acuerdo con el orden del Instrumentum Laboris, han sido : ''Evangelio de la familia y ley natural'' (Parte I, cap. 3) y ''La familia y la vocación de la persona en Cristo'' (Parte I, cap 4. ).
En la apertura de la Congregación se ha anunciado que el Consistorio ordinario, convocado por el Santo Padre para el lunes, 20 de octubre estará dedicado a la situación en el Oriente Medio, a la luz de los resultados de la reunión de algunos Representantes Pontificios y de los Superiores de los Dicasterios competentes celebrada en el Vaticano del 2 al 4 de octubre. El tema del Consistorio será presentado por el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado. En el encuentro también participarán seis patriarcas orientales y el patriarca latino de Jerusalén, S.B. Fouad Twal.
El debate general ha continuado siguiendo los argumentos previstos. Se ha afirmado que era necesaria una mayor preparación para el matrimonio, para que éste no fuera sólo válido, sino también fructífero. La propuesta es la de no preocuparse solamente por los remedios para el fracaso de la unión conyugal, sino también por las condiciones que la hacen válida y fructífera. Lo que hay que transmitir es una visión del matrimonio no sólo como punto de llegada, sino como un camino hacia una meta más alta, un camino de crecimiento personal y de pareja, una fuerza y fuente de energía. La elección del matrimonio es una vocación verdadera y propia y como tal requiere fidelidad y coherencia para ser realmente un lugar de crecimiento y de salvaguardia de lo humano.
Para ello, hay que acompañar constantemente a los cónyuges en su itinerario de vida, a través de una pastoral familiar intensa y vigorosa. El camino de preparación para el sacramento del matrimonio debe ser, por lo tanto, largo, personalizado y también severo, sin miedo a que eventualmente disminuya el número de bodas celebradas en la Iglesia. De lo contrario, se corre el riesgo de obstruir los tribunales de justicia con los procesos matrimoniales.
Otro punto destacado en el Aula ha sido la influencia de los medios de comunicación, a veces intrusivos, cuando presentan ideologías contrarias a la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia. En esta perspectiva, se ha reiterado que además de proteger a los católicos, también hay que prepararlos mejor. La Iglesia debe ofrecer su enseñanza de forma más incisiva, presentando la doctrina no como una lista de prohibiciones, sino haciéndose más cercana a los fieles, como hacía Jesús. De esta manera, actuando con empatía y ternura, será posible reducir la brecha entre la doctrina y la práctica, entre las enseñanzas de la Iglesia y la vida familiar. Porque lo que necesitamos no es una elección entre la doctrina y la misericordia, sino la puesta en marcha de una pastoral iluminada, para animar sobre todo a las familias en dificultades, que a menudo tienen la sensación de que no pertenecen a la Iglesia.
“En cuanto a la Eucaristía de los divorciados que se han vuelto a casar, se ha reiterado que ese sacramento no es el sacramento de los perfectos, sino de aquellos que están en camino”

Se ha reanudado el debate sobre el tema de las parejas con problemas, (NB. Entiéndase Divorciados) los divorciados que se han vuelto a casar. A ellos, se ha dicho, la Iglesia no debe presentar un juicio, sino una verdad, con una mirada comprensiva, porque la gente sigue la verdad y sigue a la Iglesia si ésta dice la verdad. La ''medicina'' de la misericordia da acogida, atención y apoyo. Sobre todo porque - se ha destacado- las familias que sufren no buscan soluciones pastorales rápidas, no quieren ser una mera cifra estadística, sino que sienten la necesidad de ser aconsejadas y de sentirse aceptadas y amadas. Se debe dar más espacio a la lógica sacramental que a la jurídica.
En cuanto al acercamiento a la Eucaristía de los divorciados que se han vuelto a casar, se ha reiterado que ese sacramento no es el sacramento de los perfectos, sino de aquellos que están en camino.
Al igual que ayer por la tarde la discusión se ha centrado también en la necesidad de renovar el lenguaje de la proclamación del Evangelio y de la transmisión de la doctrina. La Iglesia debe abrirse más al diálogo y escuchar con más frecuencia (y no sólo en casos excepcionales) las experiencias de las parejas casadas, porque sus luchas y sus fracasos no pueden ser ignorados; al contrario, pueden ser el fundamento de una teología real, verdadera. Y siempre a propósito del lenguaje, ha habido alguna que otra perplejidad acerca de la sugerencia incluida en el Instrumentum Laboris - de profundizar en el concepto, de inspiración bíblica, de ''orden de la creación'' como posibilidad de releer de una manera más significativa la ''ley natural''. No es suficiente cambiar el vocabulario, se ha dicho, si luego no se consigue crear un puente de diálogo efectivo con los fieles. En este sentido, se ha afirmado que la vasta y difusamente sentida necesidad de cambio debe entenderse como conversión pastoral para que el anuncio del Evangelio sea más eficaz.
A continuación se han presentado tres dimensiones específicas de la familia: la vocación a la vida; la misionera, entendida como testimonio de Cristo a través de la unidad familiar; y la aceptación del otro, ya que la familia es la primera escuela de alteridad, el lugar donde se pueden aprender la paciencia y la lentitud, en contraste con el ajetreo y el bullicio del mundo moderno. También se ha puesto de relieve otra dimensión ulterior del núcleo familiar : la santidad, porque la familia educa a la santidad, es un icono de la Trinidad, Iglesia doméstica al servicio de la evangelización, futuro de la humanidad.
Otros puntos mencionados durante la Tercera Congregación General han sido la importancia de la catequesis para las familias, especialmente para los niños, y de la oración entre las paredes domésticas que da lugar a una verdadera y propia generación de la fe, transmitiéndola de padres a hijos. Por último, se ha subrayado la necesidad de un formación más profunda de los sacerdotes y catequistas.

Victoria contra los musulmanes, Fiesta de Nuestra Señora del Santísimo Rosario

HISTORIA DE LA FIESTA. — La fiesta del Rosario la instituyó San Pío V en recuerdo de la victoria de Lepanto sobre los turcos. Ya se sabe que, en el siglo XVI, los discípulos de Mahomet, después de apoderarse de Constantinopla, de Belgrado y de Rodas, pusieron en peligro serio a toda la cristiandad. El Papa San Pío V, aliado del Rey de España Felipe II y de la República de Venecia, les declaró la guerra. Don Juan de Austria, que llevaba el mando de la flota, recibió órdenes de trabar batalla lo más pronto posible y, por eso, al saber que la flota turca se encontraba en el golfo de Lepanto, fue allí a atacarla. El encuentro ocurrió el 7 de octubre de 1571, junto a las islas de Corfú (Equinadas). En aquel instante, en todo el mundo las cofradías del Rosario oraban con confianza. Los soldados de D. Juan se pusieron de rodillas para implorar el auxilio del cielo y, aunque eran muchos menos,  empezaron el combate. Después de una lucha terrible de cuatro horas, de trescientos barcos enemigos, sólo cuarenta pudieron huir; los demás fueron hundidos y 40.000 turcos encontraron la muerte. Europa se había salvado.
  Al mismo tiempo y conforme se iban desarrollando estos sucesos, San Pío V tuvo la visión
de la victoria; se arrodilló para dar gracias a Dios y determinó que en lo sucesivo, el 7 de octubre se celebrase una fiesta en honor de Nuestra Señora de la Victoria, cuyo título fue cambiado por Gregorio XIII en este otro de Nuestra Señora del Rosario.


EL ROSARIO.— Si la costumbre de recitar Padrenuestros y Avemarias remonta a remotísima' antigüedad, la oración meditada del Rosario tal como hoy la tenemos, se atribuye a Santo Domingo. Es cierto, al menos, que él y sus hijos trabajaron mucho en propagarle y de él hicieron su arma principal en la lucha contra los herejes Albigenses, que en el siglo XIII infectaban el sur de Francia.
   Tiene por fin su práctica hacer revivir en nuestras almas los misterios de nuestra salvación
acompañando la meditación de los mismos con la recitación de decenas de Ave Marías, precedidas del Padre nuestro y seguidas .del Gloria, al Padre. A primera vista, la recitación de tantas Ave Marías puede parecer monótona, pero en realidad, con un poco de atención y costumbre, la meditación siempre nueva y más honda de los misterios de nuestra salvación da variedad y abundancia. De todos modos se puede decir sin exageración que en el Rosario se encuentra toda la Religión y como un resumen de todo el cristianismo:

   el Rosario es el resumen de la fe: es decir, de las verdades que tenemos que creer; el Rosario
nos las presenta de una forma sensible y viva, y a la exposición de esas verdades junta la
oración en que se implora la gracia de comprenderlas mejor para gustarlas más todavía;
   el Rosario es el resumen de la Moral: pues toda la Moral se resume en seguir e imitar a Aquel que es "el Camino, la Verdad y la Vida". Ahora bien,, precisamente por. la oración del Rosario obtenemos, de María la gracia y la fuerza de imitar a su divina Hijo;
   el Rosario es el resumen del culto: porque, uniéndonos a Cristo en. los misterios meditados,
tributamos al Padre; la adoración en espíritu y en verdad que espera de nosotros; y nos unimos a Jesús y a María para pedir con Ellos y por Ellos las gracias de que tenemos necesidad; finalmente,.

   el Rosario nutre las virtudes teologales y nos ayuda a intensificar nuestra caridad  fortaleciendo las virtudes de esperanza y de fe, pues, "por la meditación frecuente de estos misterios, el alma se inflama de amor y de agradecimiento por las pruebas de dilección que Dios nos ha dado; desea con ansia la recompensa celestial que Jesucristo ganó para los que se unan a El imitando sus ejemplos y participando de sus dolores. Durante este rezo la oración se expresa con palabras que vienen del mismo Dios del Arcángel Gabriel y de la Iglesia; está lleno de alabanzas y de saludables peticiones; se renueva y se prolonga en un orden determinado y variado a la vez; produce frutos de piedad siempre nuevos y siempre dulces" (Encícl. Octobri mense, 22 de septiembre de 1891)

PLEGARIA A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO.
   Te saludo, María, en la suavidad de tus misterios gozosos, y primeramente en la santa Encarnación, que te hizo Madre de mi Salvador y Madre de mi alma, y te doy gracias por la dulce
claridad que has traído al mundo.
   ¡Oh Nuestra Señora de la alegría! Enséñanos las virtudes que hacen mansos los corazones
y haz que, en este mundo, donde abundan los dolores, caminen tus hijos en la luz de Dios
para que, cogidos de tu mano maternal, logren alcanzar y poseer un día de modo completo el
término con que los sostiene tu corazón, es decir, el Hijo de tu amor, Jesucristo Señor Nuestro.
   Te saludo María, Madre de los Dolores, en los misterios de más amor, en la Pasión y en
la muerte de mi Señor Jesucristo; y, juntando mis lágrimas con las tuyas, querría amarte tanto,
que mi corazón, traspasado con el tuyo por los clavos que desgarraron a mi Salvador, sangrase
con la misma sangre de los Corazones sagrados del Hijo y de la Madre. Y te bendigo, oh
Madre del Redentor y Corredentora, en el rojizo esplendor del Amor crucificado, te bendigo
por este sacrificio, que ya antes aceptaste en el Templo y que hoy consumas, ofreciendo en
perfecto holocausto a la justicia de Dios a ese Hijo de tu cariño y de tu virginidad. Te bendigo
por la sangre preciosa que ahora corre para lavar los pecados de los hombres, la cual tuvo su
origen en tu Corazón purísimo; y te ruego, oh Madre, que me lleves a las cumbres del amor
a que sólo se puede llegar mediante una intima unión con la Pasión y con la muerte de nuestro
muy amado Señor Jesús.
   Te saludo, oh María, en la gloria de tu Majestad Real. Los dolores de la tierra han dado paso a los goces infinitos, y su púrpura de sangre te ha tejido el manto maravilloso que conviene a la Madre del Rey de reyes y a la Reina de los Ángeles. En el esplendor de tus triunfos, Señora digna de nuestro amor, permíteme simplemente levantar mis ojos hacia ti. Mejor que las palabras, te dirán ellos el amor de este hijo tuyo y las ansias que tiene de pasar su eternidad mirándote con Jesús, porque eres bella y eres buena, ¡oh Clementísima, oh Piadosa, oh Dulce Virgen María!



lunes, 29 de septiembre de 2014

SAN MIGUEL ARCANGEL Príncipe de la Milicia Celestial

¿Cómo nació esta oración?
El padre Domenico Pechenino escribe: "No recuerdo el año exacto. Una mañana el Sumo Pontífice León XIII había celebrado la santa misa y estaba asistiendo a otra de agradecimiento, como era habitual. De pronto, le vi levantar enérgicamente la cabeza y luego mirar algo por encima del celebrante. Miraba fijamente, sin parpadear, pero con un aire de terror y de maravilla, demudado. Algo extraño, grande, le ocurría.
Finalmente, como volviendo en sí, con un ligero pero enérgico ademán, se levanta. Se le ve encaminarse hacia un despacho privado. Los familiares le siguen con premura y ansiedad. Le dicen en voz baja: "Santo Padre, ¿no se siente bien? ¿Necesita algo?" Responde: "Nada, nada". Luego comentaría: «Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que él podía destruir la Iglesia y llevar a todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás le pidió permiso a Dios de tener 100 años para influenciar al mundo como nunca antes había podido hacerlo». Pudo ver también a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con su legiones en el abismo del infierno.
Se encierra en su despacho, y al cabo de media hora hace llamar al secretario de la Congregación de Ritos y, dándole un folio, le manda imprimirlo y enviarlo a todos los obispos diocesanos del mundo. ¿Qué contenía? La oración que rezamos al final de la misa junto con el pueblo, con la súplica a María y la encendida invocación al príncipe de las milicias celestiales, implorando a Dios que vuelva a lanzar a Satanás al infierno".
En aquel escrito se ordenaba también rezar esas oraciones de rodillas. Lo antes escrito, que también había sido publicado en el periódico La settimana del clero el 30 de marzo de 1947, no cita las fuentes de las que se tomó la noticia. Pero de ello resulta el modo insólito en que se ordenó rezar esa plegaria, que fue expedida a los obispos diocesanos en 1886. Como confirmación de la que escribió el padre Pechenino tenemos el autorizado testimonio del cardenal Nasalli Rocca que, en su carta pastoral para la cuaresma, publicada en Bolonia en 1946, escribe:
"León XIII escribió él mismo esa oración. La frase [los demonios] "que vagan por el mundo para perdición de las almas" tiene una explicación histórica, que nos fue referida varias veces por su secretario particular, monseñor Rinaldo Angeli. León XIII experimentó verdaderamente la visión de los espíritus infernales que se concentraban sobre la Ciudad Eterna (Roma); de esa experiencia surgió la oración que quiso hacer rezar en toda la Iglesia. El la rezaba con voz vibrante y potente: la oímos muchas veces en la basílica vaticana. No sólo esto, sino que escribió de su puño y letra un exorcismo especial contenido en el Ritual romano (edición de 1954, tít. XII, c. III, pp. 863 y ss.). El recomendaba a los obispos y los sacerdotes que rezaran a menudo ese exorcismo en sus diócesis parroquiales. El, por su parte, lo rezaba con mucha frecuencia a lo largo del día".


EXORCISMUS IN SATANAM ET ANGELOS APOSTATICOS
Jussu Leonis Pp. XIII editus Acta Sanctae Sedis vol. XXIII
Sequens exorcismus recitari potest ab Episcopis, nec non a Sacerdotibus, qui ab
Ordinariis suis ad id auctoritatem habeant.

In nomine Patris, et Filii, + et Spiritus Sancti. Amen.
Ps. LXVII.
Exsurgat Deus et dissipentur inimici ejus: et fugiant qui oderunt eum a facie ejus. Sicut deficit fumus, deficiant: sicut fluit cera a facie ignis, sic pereant peccatores a facie Dei.
Ps. XXXIV.
Judica, Domine, nocentes me: expugna impugnantes me.
Confundantur et revereantur quaerentes animam meam.
Avertantur retrorsum et confundantur cogitantes mihi mala.
Fiat tamquam pulvis ante faciem venti: et angelus Domini coarctans eos.
Fiat viae illorum tenebrae, et lubricum: et angelus Domini persequens eos.
Quoniam gratis absconderunt mihi interitum laquei sui: supervacue
exprobraverunt animam meam.
Veniat illi laqueus quem ignorat; et captio quam anscondit, apprehendat eum: et
in laqueum cadat in ipsum.
Anima autem meam exsultabit in Domino: et delectabitur super salutari suo.
Ad Sanctum Michaëlem Archangelum.Precatio.
Princeps gloriosissime cælestis militiæ, sancte Michaël Archangele, defende nos  in prælio et colluctatione, quæ nobis adversus principes et potestates, adversus  mundi rectores tenebrarum harum, contra spiritualia nequitiæ, in cælestibusus.  Veni in auxilium hominum, quos Deus creavit inexterminabiles, et ad imaginem
similitudinis suæ fecit, et a tyrannide diaboli emit pretio magno. Præliare hodie  cum beatorum Angelorum exercitu prælia Domini, sicut pugnasti contra ducem  superbiæ luciferum, et angelos ejus apostaticos: et non valuerunt, neque locus  inventus est eorum amplius in coelo. Sed projectus est draco ille magnus, serpens  antiquus, qui vocatur diabolus et satanas, qui seducit universum orbem; et  projectus est in terram, et angeli ejus cum illo missi sunt.

En antiquus inimicus et homicida vehementer erectus est. Transfiguratus in angelum lucis, cum tota malignorum spirituum caterva late circuit et invadit terram, ut in ea deleat nomen Dei et Christi ejus, animasque ad æternæ gloriæ coronam destinatas furetur, mactet ac perdat in sempiternum interitum. Virus
nequitiæ suæ, tamquam flumen immundissimum, draco maleficus transfundit in homines depravatos mente et corruptos corde; spiritum mendacii, impietatis et blasphemiæ; halitumque mortiferum luxuriæ, vitiorum omnium et iniquitatum.

[Ecclesiam, Agni immaculati sponsam, faverrrimi hostes repleverunt amaritudinibus, inebriarunt absinthio; ad omnia desiderabilia ejus impias miserunt manus. Ubi sedes beatissimi Petri et Cathedra veritatis ad lucem gentium constituta est, ibi thronum posuerunt abominationis et impietatis suæ; ut percusso Pastore, et gregem disperdere valeant.]

Adesto itaque, Dux invictissime, populo Dei contra irrumpentes spirituales nequitias, et fac victoriam. Te custodem et patronum sancta veneratur Ecclesia; te gloriatur defensore adversus terrestrium et infernorum nefarias potestates; tibi tradidit Dominus animas redemptorum in superna felicitate locandas. Deprecare Deum pacis, ut conterat satanam sub pedibus nostris, ne ultra valeat captivos tenere homines, et Ecclesiæ nocere. Offer nostras preces in conspectu Altissimi, ut cito anticipent nos misericordiæ Domini, et apprehendas draconem, serpentem antiquum, qui est diabolus et satanas, ac ligatum mittas in abyssum, ut non seducat amplius gen tes. Hinc tuo confisi præsidio ac tutela, sacri ministerii nostri auctoritate [si fuerit laicus, vel clericus qui ordinem exorcistatus nondum suscepit, dicat: sacra sanctae Matris Ecclesiae auctoritate], ad infestationes diabolicæ fraudis repellendas in nomine Jesu Christi Dei et Domini nostri
fidentes et securi aggredimur.

V. Ecce Crucem Domini, fugite partes adversæ.
R. Vicit Leo de tribu Juda, radix David.
V. Fiat misericordia tua, Domine, super nos.
R. Quemadmodum speravimus in te.
V. Domine, exaudi orationem meam.
R. Et clamor meus ad te veniat.
[si fuerit saltem diaconus subjungat V. Dominus vobiscum. R. Et cum spiritu tuo.]

Oremus
Deus, et Pater Domini nostri Jesu Christi, invocamus nomen sanctum tuum, et clementiam tuam supplices exposcimus ut, per intercessionem immaculatæ semper Virginis Dei Genitricis Mariæ, beati Michaëlis Archangeli, beati Joseph  ejusdem beatæ Virginis Sponsi, beatorum Apostolorum Petri et Pauli et omnium Sanctorum, adversus satanam, omnesque alios immundos spiritus, qui ad nocendum humano generi animasque perdendas pervagantur in mundo, nobis auxilium præstare digneris. Per eumdem Christum Dominum nostrum. Amen.

EXORCISMVS
Exorcizamus te, omnis immundus spiritus, omnis satanica potestas, omnis incursio infernalis adversarii, omnis legio, omnis congregatio et secta diabolica, in nomine et virtute Domini Nostri Jesu + Christi, eradicare et effugare a Dei Ecclesia, ab animabus ad imaginem Dei conditis ac pretioso divini Agni sanguine
redemptis + . Non ultra audeas, serpens callidissime, decipere humanum genus, Dei Ecclesiam persequi, ac Dei electos excutere et cribrare sicut triticum + . Imperat tibi Deus altissimus + , cui in magna tua superbia te similem haberi adhuc præsumis; qui omnes homines vult salvos fieri et ad agnitionem veritaris venire. Imperat tibi Deus Pater + ; imperat tibi Deus Filius + ; imperat tibi Deus Spiritus Sanctus + . Imperat tibi majestas Christi, æternum Dei Verbum, caro factum + , qui pro salute generis nostri tua invidia perditi, humiliavit semetipsum facfus hobediens usque ad mortem; qui Ecclesiam suam ædificavit supra firmam petram, et portas inferi adversus eam nunquam esse prævalituras edixit, cum ea ipse permansurus omnibus diebus usque ad consummationem sæculi. Imperat tibi sacramentum Crucis + , omniumque christianæ fidei Mysteriorum virtus +. Imperat tibi excelsa Dei Genitrix Virgo Maria + , quæ superbissimum caput tuum a primo instanti immaculatæ suæ conceptionis in sua humilitate contrivit. Imperat tibi fides sanctorum Apostolorum Petri et Pauli, et ceterorum Apostolorum + . Imperat tibi Martyrum sanguis, ac pia Sanctorum et Sanctarum omnium intercessio +.

Ergo, draco maledicte et omnis legio diabolica, adjuramus te per Deum + vivum, per Deum + verum, per Deum + sanctum, per Deum qui sic dilexit mundum, ut Filium suum unigenitum daret, ut omnes qui credit in eum non pereat, sed habeat vitam æternam: cessa decipere humanas creaturas, eisque æternæ perditionìs venenum propinare: desine Ecclesiæ nocere, et ejus libertati laqueos injicere. Vade, satana, inventor et magister omnis fallaciæ, hostis humanæ salutis. Da locum Christo, in quo nihil invenisti de operibus tuis; da locum Ecclesiæ uni, sanctæ, catholicæ, et apostolicæ, quam Christus ipse acquisivit sanguine suo. Humiliare sub potenti manu Dei; contremisce et effuge, invocato a nobis sancto et terribili nomine Jesu, quem inferi tremunt, cui Virtutes cælorum et Potestates et Dominationes subjectæ sunt; quem Cherubim et Seraphim indefessis vocibus laudant, dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus Dominus Deus Sabaoth.

V. Domine, exaudi orationem meam.
R. Et clamor meus ad te veniat.
[si fuerit saltem diaconus subjungat V. Dominus vobiscum.
R. Et cum spiritu tuo.]

Oremus.
Deus coeli, Deus terræ, Deus Angelorum, Deus Archangelorum, Deus Patriarcharum, Deus Prophetarum, Deus Apostolorum, Deus Martyrum, Deus Confessorum, Deus Virginum, Deus qui potestatem habes donare vitam post mortem, requiem post laborem; quia non est Deus præter te, nec esse potest nisi tu creator omnium visibilium et invisibilium, cujus regni non erit finis: humiIiter majestati gloriæ tuæ supplicamus, ut ab omni infernalium spirituum potestate, laqueo, deceptione et nequitia nos potenter liberare, et incolumes custodire  digneris. Per Christum Dominum nostrum. Amen.

Ab insidiis diaboli, libera nos, Domine.
Ut Ecclesiam tuam secura tibi facias libertate servire, te rogamus, audi nos.
Ut inimicos sanctæ Ecclesiæ humiliare digneris, te rogamus audi nos.
Et aspergatur locus aqua benedicta

EN ESPAÑOL

EXORCISMO CONTRA SATANÁS Y LOS ÁNGELES REBELDES

Publicado por orden de Su Santidad León XIII
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Salmo 67.
Levántese Dios y sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que le odian.
Como se disipa el humo se disipen ellos, como, se derrite la cera ante el fuego, así perecerán los impíos ante Dios.

Salmo 34.
Señor, pelea contra los que me atacan; combate a los que luchan contra mí.
Sufran una derrota y queden avergonzados los que me persiguen a muerte.
Vuelvan la espalda llenos de oprobio los que maquinan mi perdición.
Sean como polvo frente al viento cuando el Ángel del Señor los desbarate.
Sea su camino oscuro y resbaladizo, cuando el Ángel del Señor los persiga.
Porque sin motivo me tendieron redes de muerte, sin razón me abrieron trampas mortales.
Que les sorprenda un desastre imprevisto, que los enrede la red que para mí escondieron; que caigan en la misma trampa que me abrieron. Mi alma se alegra con el Señor y gozará de su salvación.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Súplica a San Miguel Arcángel.
Gloriosísimo príncipe de la milicia celestial, Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha que mantenemos combatiendo “contra los principados y potestades, contra los caudillos de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos esparcidos por los aires” (Ef. 6, 12). Ven en auxilio de los hombres que Dios creó incorruptibles a su imagen y semejanza (Sap. 2, 23), y a tan “alto precio rescatados” (I Cor. 6, 20) de la tiranía del demonio. Con las huestes de los ángeles buenos pelea hoy los combates del Señor, como antaño luchaste contra Lucifer, corifeo de la soberbia y contra sus ángeles apóstatas. Ellos no pudieron vencer, y perdieron su lugar en el Cielo. “Fue precipitado el gran dragón, la antigua serpiente el denominado diablo y Satanás, el seductor del universo: fue precipitado a la tierra y con él fueron arrojados sus ángeles” (Apoc. 12,.8-9).

He aquí que el antiguo enemigo y homicida se ha erguido con vehemencia. Disfrazado de “ángel de luz” (II Cor. 11, 14) con la escolta de todos los espíritus malignos rodea e invade la tierra entera, y se instala en todo lugar, con el designio de borrar allí el nombre de Dios y de su Cristo, de arrebatar las almas destinadas a la corona de la gloria eterna, de destruirlas y perderlas para siempre. Como el más inmundo torrente, el maligno dragón derramó sobre los hombres de mente depravada y corrompido corazón, el veneno de su maldad: el espíritu de la mentira, de la impiedad y de la blasfemia; el letal soplo de la lujuria, de todos los vicios e iniquidades.

Los más taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. Oh invencible adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que le atacan y dale la victoria.

La Iglesia te venera como su guardián y patrono, se gloría que eres su defensor contra los poderes nocivos terrenales e infernales; Dios te confió las almas de los redimidos para colocarlos en el estado de la suprema felicidad. Ruega al Dios de la paz que aplaste al demonio bajo nuestros pies, para que ya no pueda retener cautivos a los hombres y dañar a tu Iglesia. Ofrece nuestras oraciones al Altísimo, para que cuanto antes desciendan sobre nosotros las misericordias del Señor (Salmo 78, 8), y sujeta al dragón, la antigua serpiente, que es el diablo y Satanás, y, una vez encadenado, precipítalo en el abismo, para que nunca jamás pueda seducir a las naciones (Apoc. 20).  Sigue…

Después de esto, confiados en tu protección y patrocinio, con la sagrada autoridad de la Santa Madre Iglesia, nos disponemos a rechazar la peste de los fraudes diabólicos, confiados y seguros en el Nombre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor.

He aquí la Cruz del Señor, huid poderes enemigos.

R. Ha vencido el León de la tribu de Judá, la raíz de David.
Señor, que tu misericordia venga sobre nosotros.
R. Como lo esperamos de Ti.
Señor, escucha nuestra oración.
R. Y llegue a Ti nuestro clamor.
(El Señor esté con vosotros. (Sólo si es un sacerdote)
R. Y con tu espíritu).

Oremos. Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos tu santo Nombre y suplicantes imploramos tu clemencia, para que, por la intercesión de la Inmaculada siempre Virgen María Madre de Dios, del Arcángel San Miguel, de San José Esposo de la Santísima Virgen, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, te dignes prestarnos tu auxilio contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos que vagan por el mundo para dañar al género humano y para la perdición de las almas. Amén.

Exorcismo: Te exorcizamos todo espíritu maligno, poder satánico, ataque del infernal adversario, legión, concentración y secta diabólica, en el nombre y virtud de Nuestro Señor Jesús + cristo, para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a imagen de Dios y redimidas por la preciosa Sangre del Divino Cordero +. En adelante no oses, perfidísima serpiente, engañar al género humano, perseguir a la Iglesia de Dios, zarandear a los elegidos y cribarlos como el trigo +. Te lo manda Dios Altísimo, a quien en tu insolente soberbia aún pretendes asemejarte, “el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (II Tim. 2). Te lo manda Dios Padre + te lo manda Dios Hijo +; te lo manda Dios Espíritu Santo +. Te lo manda la majestad de Cristo, el Verbo eterno de Dios hecho hombre, quien para salvar a la estirpe perdida por tu envidia, “se humilló a sí mismo hecho obediente hasta la muerte” (Fil. 2); el cual edificó su Iglesia sobre roca firme, y reveló que los “poderes del infierno nunca prevalecerían contra ella, Él mismo había de permanecer con ella todos los días hasta el fin de los tiempos” (Mat. 28, 20). Te lo manda el santo signo de la Cruz y la virtud de todos los Misterios de la fe cristiana +. Te lo manda la excelsa Madre de Dios, la Virgen María, quien con su humildad desde el primer instante de su Inmaculada Concepción aplastó tu orgullosa cabeza +.

Te lo manda la fe de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de los demás Apóstoles +. Te lo manda la sangre de los mártires y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santas +. Por tanto, maldito dragón y toda legión diabólica, te conjuramos por Dios + vivo, por Dios + verdadero, por Dios + santo, que “de tal modo amó al mundo que entrego a su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que viva la vida eterna” (Juan 3); cesa de engañar a las criaturas humanas y deja de suministrarles el veneno de la eterna perdición; deja de dañar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad. Huye Satanás, inventor y maestro de toda falacia, enemigo de la salvación de los hombres. Retrocede ante Cristo, en quien nada has hallado semejante a tus obras. Retrocede ante la Iglesia una, santa, católica y apostólica, la que el mismo Cristo adquirió con su Sangre. Humíllate bajo la poderosa mano de Dios. Tiembla y huye, al ser invocado por nosotros el santo y terrible Nombre de Jesús, ante el que se estremecen los infiernos, a quien están sometidas las Virtudes de los cielos, las Potestades y las Dominaciones; a quien los Querubines y Serafines alaban con incesantes voces diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los Ejércitos.

Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.
(El Señor esté con vosotros. (Sólo si es un sacerdote)
R. Y con tu espíritu).

Oremos. Dios del Cielo y de la tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los Arcángeles, Dios de los Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los Mártires, Dios de los Confesores, Dios de las Vírgenes, Dios que tienes el poder de dar la vida después de la muerte, el descanso después del trabajo, porque no hay otro Dios fuera de Ti, ni puede haber otros sino Tú mismo, Creador de todo lo visible y lo invisible, cuyo reino no tendrá fin: humildemente te suplicamos que tu gloriosa Majestad se digne libramos eficazmente y guardamos sanos de todo poder, lazo, mentira y maldad de los espíritus infernales. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

De las asechanzas del demonio.
R. Líbranos, Señor.
Haz que tu Iglesia te sirva con segura libertad.
R. Te rogamos, óyenos.
Dígnate humillar a los enemigos de tu Iglesia.
R. Te rogamos, óyenos.

(Se rocía con agua bendita el lugar y a los presentes).

Señor, no recuerdes nuestros delitos ni los de nuestros padres, ni tomes venganza de nuestros pecados (Tobías 3, 3).

Padre nuestro …

VERSIÓN CORTA AL FINAL DE LA MISA CATÓLICA

“San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; contra las maldades y las insidias del diablo sé nuestra ayuda. Te lo rogamos suplicantes: que el Señor lo ordene! Y tú, príncipe de las milicias celestiales, con el poder que te viene de Dios, vuelve a lanzar al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para perdición de las almas.”

jueves, 14 de agosto de 2014

10 Consejos para ser Feliz!! Según el lugar en que quiera su Felicidad... Santo Tomás de Villanueva.

MODO BREVE DE SERVIR A NUESTRO SEÑOR EN DIEZ REGLAS
SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA
 
PRÓLOGO
Ante todas cosas es menester corazón muy determinado para servir a Dios, y aparejado para romper con quien lo estorbare, pensando lo que va en ello, que es la Gloria o el Infierno para siempre, y que cosa tan grande no se alcanza sin gran riesgo y trabajo; y esta determinación seguidla con mucha constancia y perseverancia, acordándose que dice Nuestro Señor Jesucristo en su Evangelio que el que pone la mano en el arado y mira atrás, no es apto para el Reino de Dios[i][1]. Y porque al mundo y sus seguidores es contrario esto, hace de disponer a romper con él y no curar de él, antes menospreciar lo que dijere como ciego y necio, y sufrir ser tenido por loco, por amor de Dios y por su salvación, que al fin se verá la verdad cuando pasare la oscuridad del sueño de esta vida y viniere la verdadera luz del día[ii][2], que para siempre durará, donde goce para siempre del fin para que fue creado.
PRIMERA
Conviene ante todas cosas amar a Dios y al prójimo y guardar su Ley cumpliendo sus mandamientos, porque en esto está la vida, y cesar de pecar, determinándose de no cometer un pecado mortal a sabiendas, con la gracia de Dios, por todo el mundo, procurando de se ejercitar en toda virtud, guardando su amor de tal manera, que a sólo Dios ame y en Él sólo se emplee continuamente.
SEGUNDA
Remediar la vida pasada, confesándose generalmente[iii][3] y escudriñando con gran diligencia su conciencia, satisfaciendo al Señor con mucho dolor y lágrimas y con mucha vergüenza y humillación, pensando la ceguedad pasada, y tratando en su memoria la historia de su vida perdida, y llorando y doliéndose mucho de ella; y para más satisfacción, tomando alguna aspereza de ayunos, o vigilias, o disciplinas, o silicio que aflija la carne y hagan venganza del deleite pasado; y este ejercicio durará algún tiempo, porque hasta que aqueste sea bien hecho no cumple entender en otro. Para dejar de pecar, ayudará al principio la abstinencia, la soledad y clausura, silencio, oración, ocupación, vigilia, consideración de la muerte y del Juicio, del Cielo y del Infierno.
TERCERA
Huir conversaciones de mundanos, que ahogan el espíritu y buen deseo del ánima devota, huir visitaciones de seglares y procurar alguna conversación de alguna persona verdaderamente espiritual, en quien more Dios, porque, como un carbón encendido enciende a otro, así un corazón encendido e inflamado en espíritu inflama a otro.
CUARTA
Huir y menospreciar todos los placeres pasados y deleites mundanos y vanos de aqueste siglo y procurar de descubrir otros deleites interiores, muy mayores y más perfectos, del espíritu y del entendimiento, los cuales dan mayor hartura al ánima y hacen parecer niñerías aquestos carnales (esto hace la contemplación profunda con oración y lección); y lo mismo digo de todas las riquezas, faustos, honras, favores de este mundo, y procurar mucho de tener el corazón limpio de toda afición temporal y desocupado de todo amor apasionado de criatura, porque Nuestro Señor le hincha de sí y de su sagrado espíritu; porque este preciosísimo bálsamo no cabe en vasos sucios, ni dará Nuestro Buen Señor sus margaritas a los puercos, pues lo vedó a sus discípulos. Por lo cual cumple en gran manera a toda persona que pretende ser espiritual tener muy gran cuidado y diligencia sobre su corazón y apetitos y deseos y pensamientos desordenados; porque sería sin esto por demás trabajar.
QUINTA
Limpiar muy a menudo su conciencia, de ocho a ocho días, o a lo menos a los quince, confesando y comulgando con mucha devoción; porque así se alcanza la gracia para perseverar y tener grande fortaleza y firmeza en el buen principio y comienzo.
 
SEXTA
Y tener en casa un oratorio muy devoto, que convide a estar en él, para conversar con Dios y desocuparse para lo seguir, porque aquí se ha de fundir como en crisol, para salir con el fuego del Espíritu Santo. Aquí se alcanza todo bien. Lo que ha de hacer en el oratorio es procurar don de lágrimas, llorando sus pecados y recogitando su vida pasada. Tomarse cuenta cómo vive ahora, verse y mirarse como en espejo, si aprovecha o no; ordenar su vida para adelante; pensar devotamente en la Pasión y en los otros misterios de nuestra Redención; dar gracias a Dios por los beneficios generales, como es la creación del mundo y la Redención del género humano, y por los particulares, cómo le hizo de nonada y le dio cinco sentidos y otras particularidades que no dio a otro. Contemplar el engaño del mundo, la brevedad de la vida, la eternidad de la Gloria, y bajar al Infierno, contemplando las penas de los dañados y malos que en esta vida mal vivieron; y mirar los moradores del Cielo, saludar a su ciudad y desearla, y conversar con estos sus ciudadanos; mirar desde allí, como desde alto, las cosas de esta vida, los trabajos vanos y ansias superfluas de los hombres y los errores de los mundanos; contemplar como en espejo su conciencia; abrir a Dios su corazón, demostrándole sus deseos, y hablar con Él con toda reverencia y amor, y decirle sus faltas, sus miserias, sus enfermedades y trabajos, sus enfermedades y necesidades, su peligro, su sequedad, su tibieza, su maldad, su inquietud; y pedirle perdón, socorro, remedio, luz, gracia, firmeza, verdad, pureza, agradecimiento, amor, espíritu, sentimiento y todo lo demás, rogándole por sí y por todos los que tiene encargo, y por los afligidos, y por el estado de la Iglesia, y otros semejantes ejercicios espirituales, que son lección, meditación, oración, contemplación. Aquí se alcanza gracia, pureza, grosura, devoción, don de lágrimas, luz, conocimiento de la verdad, espíritu, y todas las virtudes y riquezas espirituales; aquí hace el hombre su oficio para que fue creado. Esta es verdadera vida, porque lo demás que se emplee en negocios y curiosidades del mundo, todo lo ha perdido. Mucho le va al cristiano en se emplear bien en esto y vivir consigo y no andar desterrado fuera de sí y extrañado en ocupaciones vanas y sin fruto, que parecen y son dañosas para el ánima. En este oratorio gaste el más tiempo que pudiere hurtar al mundo y a la gobernación de su persona y casa, y pluguiese a Dios que fuese todo, y no se le hiciese más de aquél un oficio necesario, que dijo el Señor a Santa Marta.
SÉPTIMA
Guardar la lengua y el corazón y tener muy gran cuenta con sus pensamientos y deseos y palabras, sacudiendo presto de su corazón todos los pensamientos vanos y nocivos. Oír mucho y hablar poco y sobre pensado. Huir de toda murmuración y mal juicio de otros, echándolo todo a buena parte. No se ocupar en leer, ni contar, ni oír hechos de otros, ni ser curioso de saber vidas ajenas. Ocuparse todo en sí y vivir siempre consigo.
OCTAVA
Tener cuidado de no perder el tiempo, acordándose siempre que de este momento de vida depende la eternidad futura de Gloria; y tener por gran pérdida perder una hora, en la cual se puede ganar tanto bien perpetuo; y esto sentallo en su memoria.
NONA
Procurar de crecer en toda virtud, mirando como en espejo las virtudes de los otros y procurando de los imitar; porque en las virtudes está el fundamento de todo bien. Ser piadoso, manso y sufrido, amoroso y caritativo con los pobres, de buena conversación, sin perjuicio de nadie; hacer bien a todos y a nadie mal, ni en juicio, ni por palabra, ni por obra. Sufrir flaquezas ajenas, no criminar los pecados, sino con piedad rogar a Dios por los que yerran.
DÉCIMA
Tomarse cuenta de todo lo dicho, exhortándose y reprehendiéndose algo, animándose de cada día ser mejor e ir adelante, no olvidándose jamás; porque en lo hacer asegura la Gloria que por ella espera, y que siembra en esta vida para coger en la otra fruto sempiterno. Y porque todo nuestro aprovechamiento depende de la gracia del Señor, siempre cumple pedir con instancia salud, socorro y lumbre para conocer el bien, y gracia para le amar, y fuerzas para le seguir y perseverar; porque poco aprovechará esta escritura si no favorece la gracia del Señor para poner por obra lo que la letra o escritura nos enseña.
SUMA
Guardar la Ley de Dios y dejar de pecar. Segunda, satisfacer por los pecados pasados con dolor y penitencia. Tercera, huir amistad de mundanos. Cuarta, menospreciar al mundo y sus deleites. Quinta, limpiar a menudo sus conciencias, confesando y comulgando. Sexta, tener oratorio do servir a Dios, conversando con Él. Séptima, guardar la lengua y el corazón. Octava, no perder el tiempo. Novena, crecer en virtud. Décima, tomarse cuenta de lo que aprovecha.

Y a algunos doctores, como fue Dionisio Cartujano, les pareció dar este medio y modo cotidiano a los nuevos, por do se guiasen al principio, hasta que el Señor les proveyese de su espíritu. El domingo, contemplar en la Resurrección del Señor y del género humano; el lunes, del día del Juicio universal; el martes, de la creación de todas las cosas y del gobierno y concierto de ellas; el miércoles, del gozo de los bienaventurados del Cielo, el cual todos esperamos tener; el jueves, de la brevedad de esta vida; el viernes, de la Pasión del Señor; el sábado, tomarse cuenta de sus buenas obras o malas que ha hecho en la semana y de las obras de misericordia en que se ocupó y por su negligencia no obró. Y hémonos de ejercitar en contemplar y meditar la vida de nuestro Señor Jesucristo, según tres motivos, que llaman los santos doctores vida purgativa, iluminativa y unitiva. Pongo por ejemplo en un paso, para que así se entienda de todos. Considera nuestra ánima a Nuestro Redentor atado en la columna o enclavado en la Cruz, y entiende que por nuestros pecados padece el Cordero inocente. De esta consideración se entristece, gime y llora, por haber ofendido a Dios, siendo causa de su Muerte. Llámase esta vía purgativa, porque en ella se purga de sus pecados. Y considera el mismo paso ya dicho, y conoce que por aquellas benditas llagas, azotes y clavos, es libre el ánima de los azotes y tormentos del Infierno y hecha hábil de la Gloria del Cielo; dilata y ensancha su afecto, alegrándose y diciendo con San Pablo: Alabado sea Dios, que nos dio victoria por Jesucristo nuestro Señor[iv][4]. Llámase esta vía iluminativa, en la cual el ánima, con la luz de la gracia ilustrada, se emplea en dar gracias a Dios por tan grandes mercedes y beneficios como recibe.

Finalmente, contemplando el ánima en la Cruz del Señor, entiende un amor caritativo y grande, y, vista esta grandeza de amor con que padeció por la redimir y darla gloria, es inflamada de tan gran deseo y fervor de ya verse con su Esposo, que ni ya se acuerda de pecados pasados ni se detiene en considerar beneficios recibidos, sino con un dulce vuelo y suave arrebatamiento dice por el profeta David: ¿Quién me dará alas como de paloma, y volaré a mi amado Dios y descansaré?[v][5], procurando de se ayuntar y unir con Dios. Llámase esta vía unitiva, porque en ella el alma se hace una por amor con su esposo amado Jesucristo. De manera que debemos purgar y limpiar el ánima de pecados; debemos dar gracias con alegría al Señor por tantos beneficios, de donde resulte un amor y afección tan íntima, que nos haga una misma cosa con nuestro amado Jesucristo.

Y, resumiéndome, digo ser necesario a todo fiel cristiano que ningún día se le pase sin tener algún rato de lección y meditación y oración; y si fuere posible hacerse tres veces en el día será mejor; porque la lección santa muestra el camino del Cielo, la meditación lo anda, la oración lo consigue. La cual se hará a la mañana; y antes que se lea, rogar a Dios de corazón que nos dé su favor para obrar lo que leyéremos atenta y devotamente, rumiando lo que leyéremos y platicándolo con alguna persona devota, y suplicar lo mismo al fin de la lección. Y leído el capítulo o renglones que quisiéremos, hacer en ello gran hincapié, poniendo por obra lo que en la lección se nos dice; y a la una de la tarde o al mediodía, otra vez, y a la noche otra. Y tras la lección será buena la meditación profunda, pensando íntimamente en lo interior del ánima las mercedes recibidas de Dios a la mañana; y al mediodía, de los males y daños de que nos ha librado; y a la noche, lo mucho que nos ha de dar. Los recibidos son en tres maneras: naturales, y temporales, y gratuitos[vi][6] (en los primeros nos da Dios nuestra vida natural; en los segundos, esta abundancia temporal; en los terceros, su Vida Divina con su temporal muerte), que se contienen en los beneficios de la creación y conservación y regeneración. Y es de saber que los bienes o dones gratuitos que de Dios recibimos, son en dos maneras: la primera es redimiéndonos con su Muerte y Pasión; la segunda es justificándonos y haciéndonos por su gracia, de siervos y esclavos del Demonio, hijos de Dios por gracia, y admitiéndonos a la herencia y libertad de la Gloria, y haciéndonos semejantes a Él por su gracia, así como se hizo Él semejante a nosotros, tomando nuestra naturaleza, para comunicarnos visible y familiarmente como hermano.

Al mediodía se medite la libertad que de su mano hemos recibido, así del mal de culpa (en lo que por nuestros pecados hemos caído e incurrido) como de la pena y tormentos que por ellos merecíamos; y a la tarde, de la glorificación, que es de los bienes que Él nos tiene prometidos, los cuales serán (según San Anselmo) para el cuerpo siete, y otros siete para el ánima. Los del cuerpo son hermosura, ligereza, libertad y fortaleza, deleites, eternidad, sanidad. Los del ánima son sabiduría, amistad, concordia, poderío, honra, seguridad, gozo. Item, serán los hombres glorificados y mejorados en cinco lugares más que los ángeles, que serán los cinco sentidos corporales, lo cual figuró bien Jacob en la mejoría de aquellas cinco cosas que mejoró a su hijo José más que a todos los otros sus hijos.

Junto con la meditación se acompaña la oración, con gran humildad y conocimiento de sí y de su ingratitud y con confianza de alcanzar lo que pides, y pidiendo cosa lícita y necesaria al ánima y al cuerpo, perseverando con gran ahínco, y confesando y comulgando muy a menudo. Y los que no supieren leer, procuren que les lea alguno; y si esto no tuvieren, consideren en la divina sabiduría (que se mostró en la creación del mundo y de los cielos) y su poder, y bondad, y amor que les tiene, pues tantos bienes les envía y tan a la continua; y consideren que más puros y más excelentes tendrán en el Cielo los bienes de esta vida, y los males serán más fuertes y mayores a los condenados en el Infierno, tratando siempre en su memoria aquel verso del Salmo 114 que dice: Conviértete, ¡oh ánima mía!, a tu descanso, pues te ha hecho Dios bien; y libró mi ánima de la muerte y mis pies de caer[vii][7]. Como si dijera: Vuelve, ¡oh hombre!, tus ojos y corazón a Dios, pues en Él sólo podrás hallar tu descanso; y no te hartará cosa alguna creada menos que tu Creador mismo[viii][8]. Así que convertirse el ánima a Dios, que es su descanso, es volverse el hombre a Dios por consideración y dilección; y poner en Él sus ojos es mirarle, y conversarle, y abrazarle con la oración, meditación y lección, uniéndose y ayuntándose a Dios por deseo.







[i][1] Lc 9,62.
[ii][2] Is 60,19; Ap 21,23; 22,5.
[iii][3] Concilio de Trento, ses. 14, cap. 5 y 8.
[iv][4] 1Cor 15,57.
[v][5] Sal 54,7.
[vi][6] Léase San Bernardo, Serm. 16 de divers.
[vii][7] Sal 114,7-8.
[viii][8] San Agustín, Confes., 1,1.